jueves, 19 de abril de 2018

EL SEPARATISMO CASTELLANO


por JOSE ENRIQUE GARCÍA PASCUA



Un repaso a la historia reciente de España nos lleva a descubrir que ésta es una nación de gente cainita, que constantemente encuentra motivos para odiar a sus próximos, por los agravios que ellos supuestamente le hacen. Tal actitud dio lugar en el siglo XIX a la conversión del natural amor al terruño en distintos nacionalismos que ocasionalmente propugnan la separación de la región en que uno nació (o creció) del resto del Estado español y que se plasmó en un pensamiento federalista y cantonalista al socaire de la I República. Ya en el siglo XX, ciertos nacionalistas recurrieron al uso de la violencia para conseguir sus objetivos. Todavía hoy, en el siglo XXI, a pesar de los esfuerzos políticos para superar en el ámbito europeo las confrontaciones entre pueblos, los nacionalismos perduran, y no sólo en España, sino en otros muchos lugares de Europa.
Como he dicho, nuestros mutuos agravios y odios se gestaron en el siglo XIX, y aquí ofrezco un par de testimonios:

Probe Galicia, non debes
chamarte nunca española,
que España de ti se olvida
cando eres, ¡ai! tan hermosa.
                         Rosalía de Castro. Cantares gallegos (1863).

«España está paralizada por la necrosis producida por la sangre de razas inferiores como la semítica, la bereber y la mongólica, y por espurgo que en sus razas fuertes hizo la Inquisición y el Trono, seleccionando todos los que pensaban, dejando apenas como residuo más que fanáticos serviles e imbéciles […]. Del sur al Ebro los efectos son terribles; en Madrid la alteración morbosa es tal que casi todo su organismo es un cuerpo extraño al general organismo europeo. Y desgraciadamente la enfermedad ha vadeado ya el Ebro, haciendo terrible presa en las viriles razas del norte de la Península». Pompeu Gener. Herejías (1887, pág. 239).

Ahora, nos llega el turno a los castellanos, que tampoco queremos pertenecer a España, como atestigua la pegatina anónima que me encontré sobre una vidriera en el centro de Segovia:




Este declarado deseo de echar a los españoles de Castilla deja perplejo, pues, si los castellanos no son españoles, ¿quiénes son estos a los que repudiamos? Una primera investigación nos descubre que la silueta que aparece en la susodicha pegatina incluye a las presentes comunidades autónomas de Castilla y León, Madrid, Castilla-La Mancha, Cantabria y La Rioja, como se puede comprobar en el siguiente mapa:



Luego, aquellos españoles de los que abominamos son los habitantes del resto de las comunidades autónomas, mientras que los únicos que merecemos el nombre de castellanos somos los ciudadanos de sólo diecisiete provincias, Salamanca, Zamora, León, Palencia, Burgos, Valladolid, Ávila, Segovia y Soria por parte de la comunidad autónoma de Castilla y León; Madrid por parte de la comunidad autónoma de Madrid; Albacete, Ciudad Real, Toledo, Guadalajara y Cuenca por parte de la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha; Santander por parte de la comunidad autónoma de Cantabria, y Logroño por parte de la comunidad autónoma de La Rioja (con el añadido de los moradores del Condado de Treviño, el cual, aunque fuera del contorno, pertenece administrativamente a Castilla y León).
Lo que se sigue de semejante discriminación es que existe una entidad política llamada España a la que no pertenecen de ningún modo los territorios mesetarios, mientras que, por el contrario, se deben considerar españoles incluso a esos catalanes independentistas que en estos momentos trabajan por separarse del conjunto del Estado. Va a resultar difícil llegar a un consenso a este respecto, máxime teniendo en cuenta que los criterios que los separatistas castellanos utilizan para discernir entre Castilla y el resto son confusos, ya que incluyen dentro de nuestra comunidad dos comunidades que realmente se encuentran fuera del ámbito geográfico de la meseta central, Cantabria y La Rioja.

 Si acudimos a la historia, nos toparemos con un antecedente republicano de los criterios utilizados para definir el ámbito de la castellanidad. Se trata del pacto federal de Valladolid, en que representantes de las diecisiete provincias mentadas acuerdan crear la Confederación Castellana el 15 de junio de 1869, al principio del sexenio revolucionario. Ya proclamada la República federal el 11 de febrero de 1873, a los castellano-leoneses les entró la prisa por constituirse en Estado federal, y las once provincias a las que les atañía esta empresa firman un nuevo pacto, también en Valladolid, el 8 de agosto de 1873, para instaurar el Estado Federal de Castilla la Vieja, pero sin que los representantes de la provincia de León abandonasen sus reticencias a una unión definitiva con los castellanos, reticencias que dieron ocasión a la propuesta de que el Estado federal coexistiese con todos los cantones que nacieran del efímero movimiento cantonal que entonces agitaba a España, vorágine centrífuga que dio al traste con la I República, tras la suspensión de las garantías constitucionales por parte de Castelar el 20 de septiembre y el golpe de Estado del general Pavía del 3 de enero de 1874. Por su parte, las seis provincias del sur se vieron abocadas a congregarse en el futuro Estado Federal de Castilla la Nueva. (Cf. Rafael Serrano García: “El federalismo castellano durante el sexenio revolucionario”. Revista de investigaciones históricas, nº 5, Universidad de Valladolid, 1985, pp. 253-266. En https://dialnet.unirioja.es/).

En el panorama político castellano de hoy, encontramos varios partidos nacionalistas, que propugnan altas cotas de autonomía o incluso –por lo que se ve– la independencia con respecto a España. Los nacionalistas castellanos coinciden en que el territorio a reivindicar es el coincidente con el remarcado en el mapa del territorio español que aparece más arriba y que –como ha quedado señalado­­– anexiona cuatro autonomías ajenas, Madrid, Castilla-La Mancha, Cantabria y La Rioja; he aquí una concomitancia con uno de los  nacionalismos no castellanos, el nacionalismo catalán, que no duda en exigir la anexión de los que llama  “países catalanes”, y que, además, está conspirando por lograrla.
Los mentados partidos se reparten a lo largo del espectro político,  desde la derecha hasta el extremismo de izquierdas, que es también una concomitancia con el independentismo catalán. Aunque la pegatina que ha dado lugar a este escrito es anónima, una indagación en Internet me hace pensar que su origen está en una de esas organizaciones, el Movimiento Popular Castellano, integrado por el partido Izquierda Castellana (IzCa), marxista-leninista, las feministas Mujeres Castellanas y la organización juvenil autodenominada Yesca, heredera de las antiguas Juventudes Castellanas Revolucionarias (JCR). Yesca, en su sitio de Internet (www.juventudrebelde.org), declara que, en materia de castellanismo e internacionalismo, trabaja para que los castellanos “puedan decidir su futuro libremente junto al resto de pueblos del mundo, construyendo un nuevo modelo social basado en la justicia y la solidaridad entre los pueblos”. Por su parte, IzCa ha colaborado con grupos abertzales e independentistas catalanes. No obstante, estos nacionalistas castellanos de izquierda no se califican tanto de independentistas como de soberanistas, con lo que supongo que quieren decir que están a favor de que –como reclamaban los federalistas del XIX– la soberanía, o autoridad suprema, resida en la libre voluntad del pueblo, lo que, en este contexto, implica que el pueblo tiene derecho a la autodeterminación, incluso frente a otros pueblos con los que en su momento alcanzó un acuerdo de convivencia. En este caso, la soberanía desemboca en la independencia y la ruptura con los antiguos compatriotas, los cuales, si perciben que la ruptura no les es beneficiosa, se opondrán a ella, con lo que surgirá el conflicto entre unos y otros, lo que me parece que no concuerda precisamente con la declarada solidaridad universal.

Encuentro incoherente que algunos partidos que se consideran revolucionarios y de izquierda al mismo tiempo se declaren a favor del independentismo, y hagan causa común con los burgueses nacionalistas que, allá por el siglo XIX, inventaron este movimiento con el fin de transferir el control del entramado socioeconómico del poder central a las oligarquías locales. La causa de esta incoherencia debe de estar en la herencia del continuo enfrentamiento secular entre españoles, pues, al final del reinado de Isabel II, los liberales que se decantaron por el federalismo y el republicanismo se encontraron en la calle con los incipientes movimientos socialistas y anarquistas y todos ellos hicieron causa común frente a monárquicos y conservadores; después, este panorama se repitió cuando la II República, y las nostálgicas izquierdas  españolas de hoy en día, que no cesan de resucitar los fantasmas del pasado –a falta de un genuino proyecto de transformación social, acaso imposible–, consideran que las viejas alianzas circunstanciales son suficiente justificación para la concurrencia ilógica entre aspirantes a revolucionarios sociales y aspirantes a eliminar la cooperación intracomunitaria, es decir, la solidaridad entre los pueblos.   
Esto es lo que ciertamente hace la CUP en Cataluña y a lo que estaría abocada IzCA en Castilla si su empaque político fuera un poco mayor. La CUP, no obstante, tendría la coartada de que, en realidad, ellos se aprovechan de la agitación social inducida por los burgueses nacionalistas para llevar adelante un proyecto de ruptura revolucionaria, pero los nacionalistas radicales castellanos ni siquiera se plantean una estrategia semejante, sino que afirman que son nacionalistas para crear “un nuevo modelo social basado en la justicia y la solidaridad entre los pueblos”: se expulsa de Castilla a los componentes del pueblo español con el fin de reforzar la solidaridad con el pueblo español. Para librarse de la contradicción, estos nacionalistas no se llaman a sí mismo “antiespañoles”, sino “antiespañolistas” (?).


Saconia es un barrio de Madrid.

La incoherencia continúa cuando, observando el mapa que abarca el territorio de una pretendida Castilla independiente, descubrimos que los castellanistas incluyen aquí a Cantabria y a La Rioja, sin preguntar a sus habitantes si están conformes con ser absorbidos por la nueva nación, al igual que hace la CUP en lo que se refiere a la integración del Reino de Valencia y de las islas Baleares en una hipotética nación catalana. Estos revolucionarios antifascistas y antiimperialistas no tienen reparo en someter a sus designios nacionalistas e imperialistas a otros pueblos, pero, eso sí, los fascistas son los que no piensan como ellos. Desprecio de tus hermanos y odio contra tu vecino, al fin y al cabo, lo que es habitual en esta España nuestra.
El discurso incoherente a que nos enfrentamos sugiere que estos revolucionarios cómplices de las oligarquías mezclan tontamente los términos: se oponen a los españoles opresores sin determinar qué hay detrás de estos dos términos. Lo que hay detrás no son las instituciones españolas como tales, sino quienes, aun siendo catalanes, o castellanos, se aprovechan de las diferencias sociales y económicas que nacen del intercambio, y se pelean entre ellos.

Torrecaballeros, 16 de abril de 2018.

domingo, 24 de diciembre de 2017

LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA ¡DEL FRANQUISMO!

...Por Manolo Rincón.


Estamos en tiempos de celebración del 39 aniversario de nuestra Constitución, defendida por unos, denostada por otros y en trance de ser cambiada.
Si preguntamos cuál fue la anterior Constitución se nos dirá que la Republicana. Así yo lo creía hasta que llegó a mis manos un curioso libro olvidado por todos, en la biblioteca del Ramiro. Y para vosotros voy a comentar un poco su contenido.
El título es muy curioso: La Constitución Española, y está fechado en 1971.
Este libro en su introducción nos dice que España está en proceso constituyente desde 1938, con la promulgación del Fuero del Trabajo, como primera ley fundamental. Desde aquella época se fueron promulgando una serie de leyes:
-        Principios del Movimiento Nacional.
-        Fuero de los Españoles.
-        Fuero del Trabajo.
-        Ley orgánica del Estado.
-        Ley constitutiva de las Cortes.
-        Ley de sucesión de la Jefatura del Estado.
-        Ley de Referendum Nacional.
A estas leyes se les dieron rango constitucional y por tanto serían el cuerpo de la Constitución Española. Estas leyes se fueron aprobando en referéndum, y por ello iban entrando en vigor y teniendo validez, al aprobarlas los ciudadanos con sus votos.
En estas leyes casi no aparece la palabra España, siempre se habla del Estado, curiosamente como ocurre actualmente.
La más política es la de Principios del Movimiento Nacional (1.958), donde se define España como “unidad de destino en lo universal”, se hace hincapié en la base católica del Estado, se enumeran los derechos básicos de los ciudadanos, como justicia independiente, trabajo y salud (tanto física como moral). Se establece que la participación política está abierta a todos, y que los cauces son la familia, el sindicato o el municipio.
Si se lee el articulado de las demás leyes, se aprecian primero el establecimiento de unos derechos básicos a toda persona como son inviolabilidad del domicilio y del correo, derecho a participar en organismos públicos, a la libre elección de la residencia, derecho a la justicia y en caso de ser detenido no podrá retenérsele más de 72 horas si no hay motivo penal. Se establece derecho a la instrucción y educación con cargo al Estado.
Hay mucho contenido social, en especial el Fuero del Trabajo, donde se proclama que el mismo es un derecho fundamental de la persona y que será retribuido de forma que permita al trabajador una vida digna. El Estado pagará determinadas cantidades en concepto de cargas familiares. Se establece derecho a vacaciones retribuidas y a las fiestas tradicionales así como los domingos.
Se habla de un “seguro social”, lo que luego sería la Seguridad Social. La propiedad privada será siempre defendida por el Estado. Se establece el derecho a una vivienda digna.
En la Ley Orgánica del Estado (1.967), se establece que se irán implantando los mecanismos para que los cargos designados por el Jefe del Estado, sean elegidos por los ciudadanos, dentro de un proceso “democratizador”.
En suma esta serie de leyes, fue recopilada en los años finales del franquismo como una auténtica Constitución. No sé si se pretendía presentarla como tal o ya se daba por supuesto que lo era.

Termino este pequeño análisis, pensando que al final la dictadura quería presentarse ante la Historia como un régimen con una Constitución aprobada por todos los españoles.



sábado, 23 de diciembre de 2017

DONDE SE DESCUBRE EL MISTERIO DEL CANALILLO DE MANUEL RINCÓN Y SE CUENTA ALGO DE HISTORIA


...por EMILIO SÁNCHEZ DIREITINHO


Hará un par de años, Manuel Rincón nos comunicó su interés por saber qué era el canalillo que pasaba por delante de los internados y de la Residencia de Estudiantes. Recordaréis que entonces no existían las rejas que hay ahora y que entonces lo mismo salíamos del Instituto por la Cruz de Hierro para bajar a la Castellana por el lateral del Museo de Ciencias Naturales que por los internados hasta la calle Pinar. Manolo nos comentó que él jugaba en ese canalillo con barcos cuando asistía al Instituto. También quería saber si aquello formaba parte de las instalaciones del Canal de Isabel II.
Intercambiamos algún que otro correo electrónico con opiniones sobre el caso. No recuerdo ahora si participó entonces algún compañero más.
Recuerdo que comenté  a Manolo que yo jugaba al futbol en el solar de lo que hoy es AZCA y que por allí discurría un canalillo del Canal de Isabel II y que, craso error como veremos más adelante, me parecía que dada la diferencia de cota que había entre ellos –el del Instituto arriba y el de AZCA abajo en la Castellana– no podían ser el mismo.
Busqué en Internet información sobre el canalillo; lo que se encuentra en una primera búsqueda son textos con un cierto contenido romántico, que no entran en muchos detalles y que aprovechan alguna foto disponible.
Recuerdo que llegué a ver una foto del canalillo en Azca, alguna otra por la Guindalera así como una foto en colores de un tramo en el Parque de Ofelia Nieto con la indicación de que es lo único que se ha conservado.
En la conferencia que impartió el pasado 29 de septiembre, Manolo dedicó una parte al misterio del canalillo, del que nos deja varias fotos espléndidas y un plano de la zona de las avenidas de la Reina Victoria y de Pablo Iglesias y del depósito subterráneo del Canal de Isabel II.


Figura 1. Vista de la Residencia de Estudiantes y del canalillo


Figura 2. Entrada del canal del Lozoya a Madrid

En la foto de la Residencia el canalillo queda a la izquierda de la fila de árboles. En el plano de Madrid no se ve la zona del Instituto; lo que se ve es la entrada del canal del Lozoya a Madrid junto a Cuatro Caminos. Se trata de un recorte del Plano Nuevo de Madrid publicado en 1914 por el “Noticiero – Guía de Madrid”.
En su conferencia Manolo nos contó que el canalillo no era del Canal de Isabel II, que eran aguas destinadas al riego y que el trazado era Guindalera - Matías Montero (actualmente Maestro Ripoll) - República Argentina - Residencia de Estudiantes – Castellana.
Esa tarde volvimos a discutir sobre el trazado del canalillo y yo quedé en que lo investigaría estudiando la cartografía antigua que la Dirección General de Urbanismo de la Comunidad de Madrid pone en disposición de todos en su página web. Completé la información con otros datos que se encuentran en Internet y os muestro el resultado.
A la llegada a Madrid del agua del Canal de Isabel II en 1858 se puso de manifiesto que sobraba mucha agua. Juan de Ribera, uno de los dos ingenieros responsables del proyecto y construcción del Canal, planteó utilizar el agua sobrante para riego y proyectó tres acequias para llevar esa agua a diferentes partes de Madrid. El proyecto de Ribera colisionaba con el Ensanche del Plan de Madrid de Castro por lo que tuvieron que adaptarse ambos. Antes de construir los canalillos se construyeron dos canales de prueba, que sirvieron para asegurar que funcionaba adecuadamente el sistema de reparto de agua y verificar la erosión de los canales, la evaporación y otras variables. Los canalillos fueron proyectadas como paseos arbolados de álamosmorerasacaciascastaños de Indias y negrillos para sombrear el canal y evitar la evaporación del curso de agua, pero no se arboló todo el recorrido. La pendiente era de 1 m de desnivel por cada 5.000 m de longitud.  
Las obras comenzaron en 1868 y se construyeron dos acequias de las tres inicialmente previstas. La Acequia del Norte que llegaba desde el edificio partidor hasta el arroyo del Obispo en Villaamil y la Acequia del Este que es la que nos ocupa. Cuando se proyectó la Acequia del Este casi todo su recorrido estaba despoblado, no existía el hipódromo. Las obras de la Acequia del Este terminaron en 1891. La Figura 3 es un recorte del Plano que figuraba en la Guía Práctica de Madrid de Álvaro González e Iribas publicada en 1906; en ella se ve en azul el trazado del canalillo desde el cruce de las calles María de Guzmán y Modesto Lafuente hasta el Arroyo Abroñigal (M-30).
Este plano nos muestra la trama viaria prevista por el Plan del Ensanche de Madrid en la zona de la Colonia Parque Residencia y alrededores del Instituto que no se construyó como dice el plano y eso puede confundirnos; para evitar este problema utilizo el plano de Facundo Cañada publicado en 1900 con esa zona sin viario previsto.
En los diferentes planos de principio del siglo XX el canalillo aparece en unos como Acequia de Riego del Este y en otros como Canal de Isabel II. Lo que debe quedar claro para nosotros es que se trata de una infraestructura para el riego construida por la empresa Canal de Isabel II como parte de las obras de abastecimiento de agua a Madrid de la segunda mitad del siglo XIX.

Figura 3. Plano de  González e Iribas, de 1906.  El “canalillo” o “acequia de riego del Este” está dibujado en azul


Figura 4. Tramo 1 del canalillo, plano de Madrid y pueblos colindantes al empezar el siglo XX Facundo Cañada López

Veamos el trazado en detalle en varias figuras de oeste a este con flechas azules para destacar lo que indico; para ver bien la localización del edificio Partidor la primera figura tiene diferente escala. La división y numeración de los tramos es mía, sólo busca mantener un orden.
La figura 4 nos muestra que la Acequia del Este comienza en el Partidor, que debió estar al este de la confluencia del Paseo de San Francisco de Sales con la Avenida de Pablo Iglesias (el paso que bordea al tercer depósito de agua por el este). Del Partidor salía un tramo subterráneo que llegaba a la calle Ponzano entre María de Guzmán y Maudes.

Figura 5. Tramo 2 del canalillo, plano de Madrid y pueblos colindantes al empezar el siglo XX Facundo Cañada López

La figura 5 (a otra escala menos detallada) muestra que el canalillo se dirige al norte desde María de Guzmán, pasa bajo la Ronda del Ensanche (Raimundo Fernández Villaverde) y cruza casi toda la manzana de Azca sin llegar a General Perón que aún no existía.
Luego se dirige al este hacia el Paseo de de la Habana Desde aquí el canalillo es más fácil de seguir en el plano por el cambio del trazo utilizado para representarlo; el nuevo es más grueso e incluye la doble fila de árboles prevista en el proyecto del canalillo.
El canalillo no intenta evitar el Hipódromo bordeándolo por el norte; lo hace de hecho, pero lo que realmente hace es seguir el terreno manteniéndose a 685 metros sobre el nivel del mar (sigue la curva de nivel dado que un canal debe ser obligatoriamente casi horizontal).
Este era mi error al decir que el canalillo de Azca no podía ser el mismo que el canalillo del Instituto. Mi argumento era que el Instituto está mucho más alto que la Castellana mientras que Azca está al mismo nivel que la Castellana y el agua de un canal no puede subir. Pero se me olvidaba que la Castellana es una cuesta arriba con algo más de pendiente de lo que parece y, sobre todo, con mucha longitud con lo que consigue subir muchos metros. Al final tengo que reconocer que es el mismo canal a 685 metros de elevación tanto en Azca como en el Instituto.
Después de cruzar lo que luego sería La Castellana, el canalillo vuelve hacia el sur como por Valvina Valverde, cruza por la Escuela Politécnica del Ejército y forma una curva parecida, no es igual, a la que traza la calle Matías Montero (hoy Maestro Ripoll).
En la figura 6 se aprecia muy bien el paso por detrás del entonces Palacio de las Artes y la Industria (desde 1910 Museo Nacional de Ciencias Naturales y Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales).
En esa época no existían ni el Instituto ni la Residencia, que ocupan la parte izquierda del rectángulo previsto para la estación de ferrocarril y la situada debajo llegando hasta el canalillo. El agua, que venía de Cuatro Caminos, circulaba desde La Cruz de Hierro hacia la Residencia y calle Pinar. Pasada la Residencia el canalillo seguía hacia el este un trazado situado entre las calles Pedro de Valdivia y Oquendo para llegar a la actual Glorieta de López de Hoyos.

Figura 6. Tramo 3 del canalillo, plano de Madrid y pueblos colindantes al empezar el siglo XX Facundo Cañada López

Como esta es la zona que más nos interesa he recogido dos fotos aéreas que nos muestran un poco su evolución a lo largo de los años; ambas proceden del Visor de Cartografía de la Dirección General de Urbanismo. La primera es de 1927 (figura 7). Aunque las fotos aéreas son difíciles de interpretar, en esta se ven muy bien los principales elementos de esta parte de Madrid.
Son el hipódromo, la Ronda toda arbolada (sin la Plaza de la República Argentina), las calles de Serrano (que aún no llegaba a la ronda), Velázquez y López de Hoyos. Destaca el entonces Camino del Mosquito que discurría desde la Castellana pasada la Glorieta del Obelisco (Plaza de Emilio Castelar) hasta el Ventorro de la Cruz del Rayo y Chamartín (queda el principio que hoy es calle Pinar y la calle Rodríguez Marín).

Figura 7. Foto aérea de 1927.

Se aprecia claramente el trazado del canalillo, por el arbolado de sus costados. Está muy claro el tramo desde Joaquín Costa hasta Pinar y el de López de Hoyos a Príncipe de Vergara. Está poco nítido entre Pinar y López de Hoyos. Tampoco están nítidos los edificios de la Residencia de Estudiantes. La zona del Instituto seguía vacía.

Figura 8. Foto aérea de 1946.

La segunda foto aérea es de 1946. En ella va terminando de construirse esa parte de Madrid tal y como la conocemos. El Instituto, el CSIC y la Colonia Parque Residencia parecen terminados. El Hipódromo ha dejado su sitio a los Nuevos Ministerios, el edificio de Obras Públicas no está aún completo. Ha desaparecido el tramo intermedio del Camino del Mosquito pero ya están las nuevas calles (Vitrubio, Jorge Manrique, Oquendo…..).
Del Canalillo aún puede verse en la foto aérea la parte oeste con la entrada al solar de AZCA y el tramo completo desde Vitrubio hasta casi la Glorieta de López de Hoyos. Ya no se aprecia el tramo de la Colonia Parque Residencia; parece que faltan los árboles en tramo pasada la Glorieta de López de Hoyos por lo que no destaca como en la foto anterior.
         
Con el resto del Canalillo, que tiene menos interés para nosotros, hago una descripción muy rápida. En la Figura 9 vemos que el Canalillo cruzaba una parte del barrio de Salamanca y La Guindalera. Pasaba por Príncipe de Vergara y Diego de León originalmente con ciertos tramos en túnel y otros en superficie; en nuestra época no quedaba nada en superficie en esta parte del canalillo aunque sí un poco más adelante entre el Parque de las Avenidas o Corazón de María y el Abroñigal. Salía de Madrid por la calle Azcona.
En la figura 10 puede verse que, una vez fuera de la ciudad, el Canalillo se dirigía hacia el norte a buscar la calle López de Hoyos y el barrio de Prosperidad. En la figura 11, tras llegar a la calle López de Hoyos el Canalillo tuerce a la derecha y acaba desaguando en el arroyo Abroñigal. En toda esta zona el Canalillo abastecía a los tejares que entonces existían en esta parte de Madrid.
Como imagino que muchos compañeros no han visto el Canalillo, yo mismo lo conocía en Azca pero no en el tramo que está a los pies de la Residencia de Estudiantes, me ha parecido interesante recopilar unas pocas fotos de que nos muestren su aspecto. La mayor parte de las que he encontrado son del fondo de Martín Santos Yubero del Archivo Regional. Hay también postales. Las fotos son del periodo que va desde principio de siglo hasta 1960.

Figura 9. Tramo 4 del canalillo, plano de Madrid y pueblos colindantes al empezar el siglo XX Facundo Cañada López

Figura 10. Tramo 5 del canalillo, plano de Madrid y pueblos colindantes al empezar el siglo XX Facundo Cañada López

Figura 11. Tramo 6 del canalillo, plano de Madrid y pueblos colindantes al empezar el siglo XX Facundo Cañada López

La primera de las fotos (figura 12) muestra el canalillo al pie de la Residencia de Estudiantes, en el lugar donde años después jugaba con sus barcos Manolo.

Figura 12. El canalillo al pie de la Residencia de Estudiantes, probablemente en 1904

Las fotos siguientes muestran el Canalillo en la Guindalera en 1906 y en las proximidades de la Glorieta de Ruiz de Alda (ahora de López de Hoyos) sobre 1960. Los carteles de las fotos muestran que se trata de obras del Canal de Isabel II.

Figura 13. En la Guindalera en 1906.


Figura 14. Entre Príncipe de Vergara y P. de Valdivia 1961.


Figura 15. A la altura de la glorieta de López de Hoyos en 1959.


Figura 16. Junto a la glorieta de López de Hoyos.


Las dos últimas fotos son del Canalillo de la Acequia del Norte, que en la segunda foto se lee parcialmente en el cartel.

Figura 17. Composición de J.L. Bernal        


Figura 18. Acequia del Norte


En 1961 se decidió suprimir el Canalillo, tarea que parece se terminó en los años 70. Se han conservado dos pequeños tramos en los que el canal se ha convertido en un estanque alargado, uno en el Parque de Ofelia Nieto y otro en la Residencia de Estudiantes. Veamos este segundo tramo.
La Figura 19 es una foto aérea tomada de Google Earth. El Canalillo es esa S invertida de color claro que discurre casi desde la esquina superior izquierda de la foto hasta el centro del borde inferior. El resto de las fotos tienen también su origen en Google Earth; se trata de fotos pegadas por los usuarios.

Figuras 19 a 23. El Canalillo hoy en la Residencia de Estudiantes 





Nota de Manolo Rincón.-
Como recordareis los que estuvisteis en la charla que di sobre los secretos del Ramiro, hubo dos puntos de discusión. Uno fue el bunker, que dejamos hoy para otro momento y el segundo versó sobre el canalillo y su misterio. Yo había dado mi versión sobre su origen, y dirección.
Emilio como prometió ha estudiado el tema a fondo y me ha mandado documentación.
Con todos los datos de que dispongo, mi opinión es la siguiente:
La acequia de riego este, es la que pasaba por delante de la Residencia. Venía del canal partidor (Reina Victoria), donde el canalillo llegaba procedente de Amaniel, se dividía en un ramal que alimentaba el tercer depósito y lo que sobraba era para riego que se canalizaba por otro ramal que discurría por el camino viejo de Maudes, llegaba a lo que es hoy  Azca, hacía una curva y se iba a la antigua calle de Matías Montero. Allí un sistema de vasos comunicantes le permitía entrar por la plaza de la Cruz, pasar por delante de los internados, para desaparecer con rumbo a la plaza de López de Hoyos, desde donde iba a la Guindalera- Prosperidad.
Le he dado muchas vueltas y creo que es así. Mi padre recordaba su paso por las cercanías del antiguo Hipódromo a comienzos de los años 30.
Incluyo la documentación que Emilio me envió. 


martes, 12 de diciembre de 2017

EL PROYECTO NUCLEAR ALEMÁN 1938 - 1945

... POR KURT SCHLEICHER

Científicos alemanes a principios del siglo XX
           Los físicos alemanes (desde Roentgen, primer premio Nobel de física en 1901) alcanzaron gran prestigio internacional. Fue la cuna de muchos de ellos, comenzando por Albert Einstein y otros premios Nobel de Física, como Max Planck, Johannes Stark, Otto Hahn, Werner Heisenberg, Anton Lenard y Walther Bothe.
          En los años veinte y treinta se interesaron en la comunidad científica internacional por el desarrollo de la energía nuclear: Niels Bohr, Otto Hahn, Lise Meitner, Otto Frisch, Enrico Fermi, Irene y Frederick Joliot-Curie, Wolfgang Pauli, Robert Oppenheimer, Walter Bothe, Erich Bagge, Karl Friedrich von Weizsäcker, Karl Wirtz, Paul Harteck, Manfred von Ardenne, Fritz Strassman, Leo Szilard, Edward Teller… y un aerodinámico austriaco, Herbert Wagner.
          Destacaban en este campo los científicos alemanes, como se puede observar.
        Bastantes de estos físicos eran judíos o tenían ascendencia judía, y empezaron a emigrar especialmente a EEUU a partir de 1933, cuando Hitler subió al poder. Uno de cada cuatro físicos germano-judíos tuvieron que dejar su país; en total, más de dos mil académicos abandonaron Alemania. Ejemplos: Einstein, Lise Meitner, Frisch, Szilard, Teller, etc.  Muchos de ellos se integraron después en el equipo del proyecto Manhattan (en USA, desde 1942) dirigido por Robert Oppenheimer.
Otto Hahn y su equipo (Liese Meitner y Fritz Strassman) investigaban desde 1934 los procesos de fisión del uranio, bombardeando con neutrones rápidos y lentos, obteniendo 10 especies radioactivas nuevas (transuránidos). Lise Meitner abandonó el equipo en julio de 1938 por la persecución nazi a los judíos. Poco después, en diciembre de 1938, Hahn y Strassman irradiaban uranio con neutrones lentos y obtuvieron un elemento que supusieron era un isótopo del Ra.  Como el uranio es el elemento 92 y el radio el 88, tenían que haberse producido 2 partículas alfa; investigando el supuesto radio, encontraron que el elemento era bario y no radio. Gran sorpresa, pues el número másico del bario (137) era del orden de la mitad del del uranio (238). ¡Se había escindido en dos!    Descubrieron así el proceso de fisión del núcleo del uranio.


Otto Hahn

Lise Meitner


Otto Frisch


Fritz Strassmann

Werner Heisenberg

K.F. von Weizsäcker


Paul Harteck

Walther Bothe

Erich Bagge

Walther Gerlach

Kurt Diebner

Herbert Wagner


        Tras contactar poco después por carta con Lise Meitner, ésta se reunió en marzo de 1939 con su sobrino Otto Frisch y se dieron cuenta de que dos núcleos formados por la división de un núcleo de uranio eran más ligeros que el núcleo del uranio original en torno a un quinto de la masa de un protón. Y como la masa que desaparece se convierte en energía según E=mc2, y un quinto de la masa de un protón era equivalente a 200 MeV, vieron que este valor coincidía con las mediciones. ¡Todo encajaba!
        Se había descubierto una nueva fuente de energía; para poder aprovecharse de ella, habría que descubrir una forma de controlar estas reacciones. Por este asunto se interesó  Werner Heisenberg, convirtiéndose en su objetivo lograr construir un reactor nuclear.
        En Abril de 1939 se formó en Alemania  el “Uranverein”, a nivel universitario y patrocinado por el Ministerio de Cultura alemán. En el grupo estaban, entre otros, sus miembros más insignes, Heisenberg y Hahn. Los objetivos eran:
       1: la producción de un reactor nuclear
       2: formar un grupo de investigación en el ámbito atómico en Alemania
       3: controlar las informaciones que se produjesen.
        El 24 de abril de 1939, Paul Harteck mandó una carta al jefe de la oficina de investigación del ejército, Erich Schumann, perteneciente al Heereswaffenamt (HW), en el que se cita por primera vez la posibilidad de fabricar una bomba. Nadie hizo mucho caso, hasta que estalló la guerra en septiembre, resucitándose esta carta.
        Otto Hahn declaró que antes se suicidaría que colabaorar en una bomba así. Heisenberg no fue tan drástico, pero -al parecer- manifestó que habría que entorpecer cualquier acción dirigida a fabricar una bomba y que había que dedicarse exclusivamente al reactor nuclear. Von Weizsäcker dijo que habría que investigar, pues no se podía dejar que otros se adelantasen, ya que el asunto era conocido en la comunidad internacional.
        En el otro lado del atlántico, las noticias del descubrimiento de la fisión y la energía asociada causó gran expectación, pues estaban corriendo fuertes rumores de que podría estallar una guerra por las continuas provocaciones de Hitler. Enrico Fermi, en la universidad de Columbia,  su puso a trabajar en un reactor nuclear en EEUU, así como los Joliot-Curie en Francia en un ciclotrón.

EL TEMOR AMERICANO
        Albert Einstein, motivado por Leo Szilard y Edward Teller, escribió una carta al presidente Roosevelt en agosto de 1939 advirtiendo que se había abierto la posibilidad de producir armas nucleares tras este descubrimiento alemán y además que temía que los alemanes tuvieran intenciones malévolas al haberse hecho cargo de las minas de uranio en  Checoslovaquia  tras la reciente invasión de este país.
        Tras esta carta y como la guerra no había estallado todavía,  se pusieron en marcha por los americanos acciones para localizar a los científicos alemanes huidos, para coordinarse e iniciar acciones de investigación. 
        A partir de septiembre de 1939, aunque EEUU no estaba todavía en guerra con Alemania, se tomaron estas iniciativas con mayor interés , pero no fue hasta diciembre de 1941 tras el ataque a Pearl Harbour que se tomara alguna acción por parte americana. (El Proyecto Manhattan se inició poco después, en 1942, poniendo a cargo a Robert Oppenheimer bajo la supervisión militar del general Leslie Groves).
        En diciembre de 1939, Heisenberg confirmó en Alemania que el Uranio 235 era el más indicado para originar la fisión, pues el mucho más abundante U-238 frenaba el proceso de fisión del primero y además absorbía los neutrones rápidos, paralizando la reacción en cadena. Al mismo tiempo, con neutrones lentos, descubrió que se precisaba un moderador para controlar el proceso, que podría ser grafito o agua pesada (el helio se descartó desde el principio)

LOS ERRORES DE HEISENBERG
Ø  En diciembre de 1939, Heisenberg preparó un informe declarando que para conseguir una reacción estable, el reactor debería ensamblar nada menos que 1000 kgs de grafito (o 600 litros de agua pesada) con 1 a 2 toneladas de uranio. La realidad era que bastaba con 50 kg de uranio. Nadie se atrevió a contradecir estos cálculos; ¡era el jefe!
Ø  Tras los experimentos fallidos de Walther Bothe, el grafito como moderador quedó descartado por absorber neutrones con demasiada facilidad, sin saber que la causa era que el material usado en sus experimentos estaba en estado impuro. Esto llevó a Heisenberg a preconizar el agua pesada como moderador, pues no se le ocurrió cuestionar los resultados de un reputado científico como Bothe.
Ø  El ejército alemán se interesó entonces por el Uranverein tras la carta de Paul Harteck de abril y puso en marcha  el 16 de septiembre de 1939 un “2º Uranverein” en el que ya se debía estudiar la posibilidad de fabricar una bomba atómica, bajo el mando del físico Kurt Diebner y el control militar de Erich Schumann.
Ø  Fueron reclamados (léase obligados) la mayoría de los científicos involucrados, empezando con Werner Heisenberg, su ayudante Klaus Friedrich von Weizsäcker, Otto Hahn (que se hizo el ”longuis” todo lo que pudo), Hans Geiger (el del contador, que tenía mucho interés en avanzar lo de la bomba), el propio Paul Harteck , Walther Bothe (el del fiasco del grafito) y Erich Bagge, entre otros. En general, ninguno se sentía muy animoso y al parecer (?) se confabularon para hacer boicot al objetivo de la bomba y concentrarse tan sólo en el reactor nuclear. Hubo en total unos 70 científicos, la mayoría más interesados en librarse de ir a la guerra que de progresar en las investigaciones.
Ø  Nótese que este 2º Uranverein con supervisión militar se había puesto en marcha tres años y medio antes que el americano, que también estuvo bajo control militar del general Groves y a cargo de Oppenheimer, como el “Heisenberg” americano.
Ø  Estando los alemanes limitados al agua pesada como moderador, la única fábrica existente era Norsk Hydro en Noruega. En febrero de 1940, los noruegos decidieron enviar lo que tenían a los franceses (Joliot-Curie) para evitar que cayera en manos alemanas; cuando los alemanes entraron en Francia en junio de 1940, se encontraron que el agua pesada ya se había “evaporado” con destino a Inglaterra.
Ø  El Uranverein decidió entonces poner a punto el ciclotrón francés de Joliot-Curie. Necesitaban U-235 para la fisión; fabricar una bomba a base de U-235 puro era muy difícil de conseguir en las cantidades requeridas (sólo hay un 0,7% de éste en el U-238). El grupo de Hahn había logrado producir el elemento 93, que Von Weiszäcker comprendió que era tan fisionable como el U-235 y que sería una posible alternativa. El elemento sería el Plutonio 239, que tenía varias ventajas: se aprovecha el U-238, no hay que enriquecer el uranio y la masa crítica para una posible bomba sería del orden de 1/3 que con el U-235.
Ø  Con Francia ocupada por los alemanes, el Uranverein trataba de hacer funcionar desde julio de 1940 el ciclotrón francés de Joliot-Curie, a la vez que montaban un reactor de grafito disimulado en un instituto de biología (la llamaron la “Casa del Virus”). Los experimentos fallaron.  Se preparó otro en Leipzig y también falló, con lo que se  desechó definitivamente el grafito como moderador. Walther Bothe , en Heidelberg usó agua pesada; no tuvo éxito, pero los resultados fueron “esperanzadores”.
Ø  Los alemanes estaban condenados, por lo tanto, a depender del suministro de agua pesada, pero no había suficiente ni de lejos (se hizo un pedido de 1500 kg  -la producción de un año de Norsk Hydro -  y sólo se recibieron 860 kg ya a finales de 1942, muy tarde)
Ø  Aunque Alemania disponía de varias fuentes de obtención de uranio (Checoslovaquia, Congo Belga…), no era suficiente para considerar la alternativa del U-235; para la del Pu-239 necesitaban todavía más agua pesada. Se pensó en hacer una fábrica adicional de agua pesada en Alemania, pero era inviable económicamente.  Total, el proyecto no avanzaba nada, aparte de la potencial confabulación para ralentizar los avances hacia una bomba.
Ø  En este “impass”, Werner Heisenberg visitó en septiembre de 1941 a Niels Bohr, su amigo y antiguo mentor, en Copenhage. Allí no se entendieron, pues la versión de Heisenberg era que él pretendía de Bohr que convenciese a la comunidad aliada de que en tiempos de guerra no se fabricasen bombas, pues él ya había comprobado que era factible hacerlas, aunque estaba atascado. La versión de Bohr era que Heisenberg lo que quería era que nadie hiciera sombra al desarrollo alemán para que éste llegase antes que los aliados, si es que éstos hacían algo. Ambas versiones eran posibles. Durante esta visita, Heisenberg le comentó a Bohr con un dibujo muy simple cómo podría ser un reactor nuclear a base de barras de grafito, esquema que éste se llevó después a los EEUU. 


Werner Heisenberg con Niels Böhr en Copenhague, Sept. de 1941

        En Alemania, los militares de la HW (Schumann) llamaron a capítulo al Uranverein el 16 de diciembre de 1941 a ver cómo iba lo de la bomba; asistieron Heisenberg, Hahn, Harteck y Bothe, quienes admitieron que no habría resultados a corto plazo, con lo que el HW se retiró de la investigación, frenando aún más el desarrollo. ¿Lo hicieron aposta?
        En febrero de 1942, el Uranverein entregó otro informe al HW en el que afirmaba que la construcción de una bomba un millón de veces más potente que su mismo peso en dinamita era posible o bien con U-235 o con Pu-239, usando de 10 a 100 kg de material fisionable. Y que podría ser del tamaño “de una piña”.
        Al mismo tiempo, Heisenberg tuvo éxito con una prueba a pequeña escala (esfera de 80 cm de diámetro con dos capas de uranio separadas por 140 kg de agua pesada, obteniendo un 13% de multiplicación de neutrones) que demostraba que un reactor de 5T de agua pesada podría dar una reacción autosostenible.
        En abril de 1942, Heisenberg fue nombrado director del Instituto Kaiser Wilhelm de Física, por lo que se convirtió en la máxima autoridad científica nuclear en Alemania.
        Es curioso constatar que Fermi estaba trabajando en Chicago en un reactor nuclear de barras de grafito puro, que tuvo éxito un año más tarde de la entrega del croquis de Heisenberg, con el que coincidía, haciendo funcionar el primer reactor de la historia a finales de 1942. ¿Fue casualidad o  Heisenberg le quiso engañar, suponiendo que con el grafito no funcionaría? En cualquier caso, Fermi sí se dio cuenta del problema de la pureza del grafito.
        El 9 de junio de 1942, el ministro de armamento del III Reich, Albert Speer, preguntó al Uranverein en reunión oficial si se podría conseguir en 9 meses una bomba de tamaño manejable con la potencia destructora de 1 millón de veces el de la dinamita, a lo que contestaron con un rotundo “no”. Afirmaron que primero había que desarrollar el reactor, y luego la bomba, por este orden. Speer aceptó esta condición. Se llegaron a construir 4 reactores experimentales (en Berlin, Heidelberg y Leipzig), aunque más tarde se desarrolló alguno más (En alguna referencia he leído que se desarrollaron hasta diez).
            El ejército alemán estaba por entonces fracasando en la campaña de Rusia y el soporte financiero de Speer se redujo a poco más de un millón $ para el desarrollo del reactor, que también quedó ralentizado, aparte de que la credibilidad en la bomba se redujo aún más y Speer decidió de acuerdo con Hitler intensificar entonces la financiación de las Wunderwaffen en el área de cohetes (V-1 y V-2) y aviones a reacción (Me-262), abandonando toda idea de bombas atómicas a tiempo para la guerra. Al parecer, los físicos alemanes respiraron aliviados y se conformaron con el escaso presupuesto para continuar con los reactores nucleares (y con muy poca agua pesada)
        (NOTA: El plan de los militares alemanes había sido lanzar una bomba atómica sobre Nueva York y el de los militares americanos en lanzarla sobre Berlín (¡!), De todas formas, el salvaje bombardeo de Dresde en febrero de 1945 fue igual de brutal que la bomba atómica sobre Hiroshima en agosto de ese año).
        Heisenberg, con su exiguo presupuesto y ya sin la presión de los militares para la fabricación de una bomba (¡éstos no sabían nada del proyecto Manhattan, pues  en caso contrario, la historia hubiera sido otra!), continuó desarrollando “su” reactor. El cuarto reactor, el de Leipzig, llamado L-IV, tuvo una fuga y explotó el 23 de junio de 1942, causando numerosas víctimas, salvándose Heisenberg de milagro.
        Los bombardeos aliados se fueron intensificando sobre Alemania desde 1943, especialmente donde se podía sospechar que podrían esconderse experimentos atómicos alemanes. Todavía se construyeron dos reactores más, uno en Berlín y otro en un lugar secreto a salvo de bombardeos, en Haigerloch, que estuvo a punto de lograr una reacción auto-sostenida.
        Los americanos tuvieron éxito con su reactor nuclear (el de Fermi) a finales de 1942 y en esta misma fecha lanzaron a toda velocidad y sin límites de financiación su Proyecto Manhattan de bomba atómica, temiendo que los alemanes ya les llevarían delantera. ¡Y encima lo hicieron básicamente con científicos alemanes o austriacos huidos de la persecución nazi…! Por ejemplo, Otto Frisch, el sobrino de Lise Meitner, diseñó el mecanismo de detonación de la bomba americana.
En  Abril de 1945, las tropas americanas encontraron un reactor nuclear en el sur de Alemania, en un sótano de una cervecería debajo del castillo de Haigerloch cerca de Tübingen, bajo la dirección de Heisenberg y seguramente instalado allí para escapar de bombardeos aliados. El concepto era relativamente simple: dados de uranio colgados del techo prestos a sumergirse en un depósito cilíndrico rodeado de agua pesada, pudiendo controlarse la velocidad de reacción por diversos métodos. Si se hubiese puesto en marcha de forma incontrolada, podría haberse producido una explosión “sucia” estilo Chernobyl. Hoy en día es un museo.

                                         
              Castillo de Haigerloch                                                                           Museo

Reactor de Haigerloch


        El Servicio Secreto americano organizó una misión llamado “ALSOS” desde 1943 hasta finales de 1945 para determinar primero qué científicos alemanes estaban envueltos en investigación nuclear, a la vez que determinar dónde estaban en sus investigaciones. Hasta 1945 obtuvieron pocos resultados; en esta época (abril de 1945) se descubrió el reactor de Haigerloch. Lograron también tiempo antes contactar con Walther Bothe en Heidelberg, quien les pasó bastante información.
        Hacia el final de la guerra en 1945 se lanzó por los aliados la “Operación Epsilon”, que consistía en coger prisioneros a los más destacados científicos  nucleares alemanes y tenerlos vigilados controlando además sus conversaciones, recluidos en un lugar aislado (Farm Hall). Fueron hechos prisioneros entre el 1 de mayo y el 30 de junio de 1945; eran los siguientes: Heisenberg, Von Weizsäcker, Hahn, Bagge, Diebner, Harteck,  Wirtz, Korsching, Von Laue y Gerlach.
        De las conversaciones, parecía decantarse efectivamente que ninguno estaba entusiasmado por lograr una bomba atómica, más aún, se hablaba de conspiración para no lograrla, que sí querían poner en funcionamiento un reactor nuclear y que estuvieron muy cerca. Que no creían que otros lograsen antes de mucho tiempo una bomba; de ahí que, cuando se enteraron allí que el 6 de agosto del 45 se lanzó la primera  bomba sobre Hiroshima, no se lo podían creer.
Reflexiones y curiosidades
        Es curioso constatar que las bombas americanas desarrolladas en “Los Álamos” fueron de dos tipos; una de U-235 y otra de Pu-239, lo que indica que los caminos de investigación (aún sin aparentes contactos, al menos por parte de americanos a alemanes) fueron bastante paralelos, pues el de U-235 puro fue dejado a un lado por falta de uranio y el del Pu-239 fue patentado por Von Weizsäcker.
        La primera bomba americana lanzada sobre Hiroshima el 6 de agosto de 1945, “Little Boy”, era de U-235 y no había sido ensayada previamente, mientras que la segunda, “Fat-Man”, la que se lanzó sobre Nagasaki tres días más tarde, estaba basada en Pu-239, igual que la ensayada en Nuevo México el 16 de julio de 1945 en el ensayo “Trinity”. ¿Hubo filtraciones de alemanes a norteamericanos?
        Existe mucha “rumorología” todavía respecto al comportamiento de los científicos alemanes, que no ha sido debidamente aclarada y no existe, pues, una postura oficial al respecto; no sólo eso, sino que se han formado muchas leyendas alrededor de las llamadas “Wunderwaffen” y el nivel tecnológico nazi en 1945.
        Personalmente creo que todo indica que, en conjunto, no existió ningún “afán” de estos científicos por construir la bomba atómica germano-nazi, aunque las posturas personales de cada uno eran diferentes.  Desde un pacifista Otto Hahn, que no quería saber nada de la bomba, hasta un Kurt Diebner que le pusieron a cargo al principio para desarrollarla o un Hans Geiger que insistió machaconamente en hacerla, hay muchos matices. Heisenberg, el “jefe” de todos ellos, siempre insistió en que hizo lo posible (?) para evitar su fabricación. Von Weizsäcker también, pero matizando que como “otros” lo lograrían, que habría que avanzar en ello. El aerodinámico Dr. Herbert Wagner opinaba que había necesariamente que hacerla y hasta diseñó aviones no tripulados para poder llevarla a cualquier rincón del Globo; tras la guerra, estuvo asalariado por los americanos desarrollando cohetes y sistemas de navegación. Lo que parece indudable es que el avance de las investigaciones fue muy lento, no sólo por falta de motivación, sino por falta de medios, material y por la falta de expectativas de tener una bomba disponible antes del fin de la guerra.
        La gran  escasez de agua pesada contribuyó mucho; los aliados lo sabían y en febrero de 1943 sabotearon la fábrica Norsk Hydro en Noruega, pero sólo lograron interrumpir la fabricación por dos meses. Fue bombardeada con poco éxito en noviembre de 1943. Los alemanes decidieron un año más tarde llevarse toda el agua pesada que estuviera disponible, pero un partisano noruego hundió el ferry que la llevaba en febrero de 1944, lo cual ya sí que constituyó una debacle. Habría que haber levantado un monumento al tal partisano; fue el que más daño hizo a la evolución de una bomba alemana.
        En una de las biografías de Canaris, el jefe del Abwehr,  leí que el barón Ernst von Weizsäcker, el padre del físico, era íntimo amigo de Canaris y estaba asimismo desde su puesto de diplomático en el gobierno nazi entre los conspiradores para derrocar a Hitler. Canaris conoció por tanto por vía casi directa de la investigación atómica alemana y se propuso “estorbarla” en la medida de sus posibilidades, para que una bomba así, que el hijo de su amigo estaba seguro de poder conseguir, no llegase a buen término. Lo que hizo o no hizo para ello son especulaciones…

                                  Otras Wunderwaffen.
    Sobre el potencial tecnológico nazi a finales de la guerra, existen multitud de especulaciones y hasta leyendas. Aparte de las armas conocidas y que entraron en servicio, cohetes V-1, V-2 y los aviones a reacción  (Me-262) o con motor cohete (Me-163), otros muchos desarrollos se quedaron en el tintero o en fase de prototipo. Por ejemplo, cohetes de varias etapas o de seguimiento por radar, como el Henschel He-117, alas volantes como el Horten Ho 229 o Ho-IX con difícil detección por radar, fortalezas volantes como el Ju-390, tanques de nueva generación, submarinos con “Snorkel” para largas inmersiones de la serie 21 y 23, cañones gigantes de más de una tonelada, etc. Incluso hay historias sobre desarrollos de “platillos volantes” (ver al final) y avanzadas tecnologías.

                       
                       Henschel  He 117                                El Ho-IX llevado a los EEUU en 1945




HO-IX  ala volante

“Die Glocke” y el “Proyecto Haunebu”          
          La Campana (“Die Glocke”) era un artefacto volante de unos 3 metros de diámetro y 4 m. de altura que se desarrolló en unas minas cerca de Breslau (hoy Wroclaw) en Polonia, con dos cilindros contra-rotatorios llenos de un material (¿radioactivo?) similar al mercurio. Según cuentan, tenía un radio de acción de 150 a 200 metros  (¿a poca altura?).    Lo curioso es que Walther Gerlach, uno de los científicos  nazis internados en Farm Hall, fue un experto en polarización magnética, investigó la levitación magnética, premio Nobel por el descubrimiento del spin del electrón (¡experimentando con mercurio!) y experto en resonancia magnética, que tantas aplicaciones tiene hoy en día. Fue el responsable técnico de la “Glocke”, según varias fuentes. Se cuenta que “la Campana” se llevó a EEUU, a la base de Wright-Patterson, y que se siguió experimentando en vuelo, con accidente y todo.
          En cuanto a los “platillos” ya se inició su estudio en 1939 o incluso antes y todo desapareció en 1945. Hubo dos proyectos con dos diferentes tecnologías: el soplado por efecto Coanda (reproducido tras la guerra: Avro Canada “Avrocar”, con poco éxito) y los de levitación magnética (la especialidad de  W. Gerlach), de los que no hay ninguna evidencia práctica (Proyecto Haunebu). Se cuenta que el general a cargo del desarrollo (Hans Kammler, desaparecido tras la guerra) fue llevado en secreto con su artefacto a EEUU (o a Argentina, según otras fuentes), donde “alguien” pretendería desarrollarla. De ahí a relacionarlo con los avistamientos de OVNIS en 1947 o el “misterio de Roswell” donde se estrelló un UFO de ésos, hay un paso…  Y de ahí también al esoterismo nazi y la leyenda.

            
                                        Walther Gerlach                                    La Campana        


        Gen. Hans Kammler       







De la película Iron Sky 2012


Se cuentan historias como la existencia  de una base nazi en la Antártida, donde recalaban estos “platillos volantes”, que “atacaron” en 1947 a la flota americana del almirante Richard E. Byrd...

Pero eso ya será motivo de otra presentación.